Desde que empecé a estudiar psicología, me fascinó especialmente la psicología social. La psicología social es, según Tomás Ibáñez, una disciplina científica que estudia cómo los fenómenos psicológicos están determinados y conformados por procesos sociales y culturales (2016, p.5).

Hay muchas de nuestras formas de comportarnos, de lo que se supone debemos ser, hacer… que se conforman en nuestro núcleo social.

Este estudio de lo social, no se hace desde una perspectiva unitaria, sino que lo hace desde distintas maneras de entender, estudiar e intervenir en nuestra realidad social.

Esto, es de lo que voy a hablar en este artículo, las tres perspectivas de estudio de cada realidad social.

Para ello voy a aplicar cómo se entiende la violencia sexual, desde cada una de estas perspectivas: la Psicología Social Psicológica (PSP), la Psicología Social Sociológica (PSS) y la Psicología Social Construccionista (PSC).

Vamos a usar campañas y artículos que nos van a ayudar a entender, cómo cada una de estas perspectivas, pueden ver el mismo hecho social de una forma hasta antagonista.

Vamos al lío…

Corregimos las campañas contra la violencia machista dirigiéndolas al agresor y no a la víctima

“(…) las campañas sobre denuncia y prevención de violencia de género se han dirigido a la víctima. (…)”

Desde la perspectiva de la PSP la violencia sexual sería entendida como un problema individual y cómo este origen individual sobre la violencia sexual sería una influencia en su entorno social más cercano y también de forma macrosistémica; desde un punto de vista más freudiano la psicología individual es también una psicología social. Esta forma de entender que tendría la PSP la violencia sexual, corresponde por ejemplo, a las campañas donde el foco de la violencia sexual está puesto en la víctima o en el agresor, como es el caso del artículo que usamos como ejemplo.

Posmachismo cómplice

“(…) ha quitado el foco de la víctima, presentando el problema de la violencia machista como un problema de toda la sociedad. Los carteles se dirigen al entorno de la víctima. (…)”

El interaccionismo simbólico, la corriente dominante en la PSS, le da un carácter mucho más activo al individuo. Si el IS se basa en que los significados de estímulos, objetos, situaciones… se forman a partir de la relación que un individuo tiene con los demás, no es desde un punto de vista influenciable, sino que es el propio individuo el que elabora y procesa dichos significados. Así pues, la PSS, entendería la violencia sexual aportando al individuo un papel mucho más activo y colectivo, es decir, la violencia sexual deja de ser un problema individual para ser un problema con una dimensión social mucho más amplia. Esta manera de entender la violencia sexual desde la PSS corresponde al tipo de campañas donde al problema de la violencia sexual se le da una dimensión social, la sociedad es responsable.

La cultura de la violación, la cultura de la impunidad

“(…) En esta era de posverdad el posmachismo se quiere hacer el dueño y señor de la realidad. (…)”  (Lorente Acosta, Miguel)

Desde la PSC la violencia sexual se entiende como la construcción de la misma a través del lenguaje y cómo, a través de nuestras costumbres, se construyen hábitos sociales con los que convivimos. Así pues, visto desde esta perspectiva, la violencia sexual podría erradicarse si las personas, con capacidad de cambiar la sociedad y así mismos, cambiaran las costumbres machistas. Lo ejemplifica muy bien el artículo de Nerea Sanchís con el caso de la manada, la víctima es culpabilizada por una justicia, “patriarcalmente podrida”. La PSC también le da gran importancia al uso del lenguaje. Lo vemos ejemplificado en el artículo sobre el postmachismo de Miguel Lorente. El lenguaje se modifica para hacer creer que uno ya no es machista, y se ampara detrás de un sentimiento de preocupación o derivados con una actitud paternalista que obviamente es machista (la idea que una mujer debe ser cuidada y aconsejada por un padre moralizador y controlador); esta costumbre reciente de repetir una mentira para que suene a verdad o decir con otras palabras sustantivos que son mucho más claros.

REFLEXIÓN

¿Sabes de lo que me doy cuenta después de escribir este artículo?

Si solo nos quedamos con lo que nos cuentan, sin profundizar, sin ver más allá, nos pueden colar cualquier barbaridad.

Una manera de empezar a profundizar es fijarse en el lenguaje que utilizar y tener como marco de partida la PSC. Porque aunque no te lo parezca, usar expresiones y construcciones verbales machistas no es estéril. Mi discurso machista no se quedará solo en mí, sino que yo te lo diré a ti, tú al otro, el otro a la otra… hasta crear una realidad social donde decirle a una persona que “ya vas tarde con la operación biquini”, es fomentar la cosificación y sumar un precepto más a la base de un posible trastorno de conducta alimentaria.

Para tener una vida plena hay que profundizar. Desgraciadamente, en lo social, entendemos (en muchas ocasiones) que profundizar “es comerse demasiado la olla”, total es mucho más fácil no pensar y meterse en el cuerpo un par de cervezas. Sin duda es más fácil, aunque si por dentro se te remueve algo después de leer este post, jolines, no te quedes solo en estas palabras, en esta lectura. Arriésgate a saber más, a culturizarte más, a saber más de ti y de la sociedad que te rodea, binomio indivisible.

Y SÍ, has leído bien, ¡arriésgate!, porque para hacer esto que te propongo hay que ser valiente ya que para trascender a la simpleza de lo que nos han enseñado, hay que tener un buen par de ovarios.

Un abrazo gordo.

Sonya

Bibliografía

Mari Luz Peinado, Anabel Bueno Ballesteros (2017, 23 Noviembre) [en línea]  “Corregimos las campañas contra la violencia machista dirigiéndolas al agresor y no a la víctima” [en línea].   https://verne.elpais.com/verne/2017/11/21/articulo/1511283303_058531.html

Miguel Llorente Acosta (2017, 25 Noviembre) [en línea] “Posmachismo cómplice. https://elpais.com/elpais/2017/11/22/opinion/1511366105_861002.html

Nerea Sanchís Rodríguez (2017, 19 Noviembre) [en línea] “La cultura de la violación, la cultura de la impunidad” Tribuna Feminista.  https://tribunafeminista.elplural.com/2017/11/la-cultura-de-la-violacion-la-cultura-de-la-impunidad/

IBAÑEZ, G. Tomás (2016) “El cómo y el porqué de la psicología social” Barcelona: Ed. Oberta UOC Publishing

 

 

 

 

 

Pin It on Pinterest

Share This