Trabajando con los más jóvenes, siempre les pregunto y les animo a responder a la pregunta de: ¿Quién soy yo?

Tengo clientes y clientas que, con más de 40 años de edad, no saben responder a esta pregunta.

Cuando somos pequeñes nadie nos explica que, como seres humanos individuales, tenemos una identidad, un self.

La identidad, el “quién soy yo”, es una de las mayores dificultades de pensamiento occidental desde hace doscientos años.

En los últimos años han aparecido cantidad de colectivos que no se ven reflejados en las etiquetas de identidad, muy encorsetadas, y que por tradición ya se nos marcan desde que nacemos. Estos colectivos han creado demandas sociales respeto y reconocimiento para aquellas formas de sentirse que, aún siendo alternativas, son tan respetables, legítimas y auténticas como cualquier otra.

Siempre digo, que lo peor que se le puede hacer a un niño o niña es no dejarle SER, y cuando digo “no dejar SER”, me refiero precisamente a eso, a no dejar que cada niño o niña construya su propia identidad.

Esto de dejar ser a nuestros hijos e hijas es muy común, aunque lo tenemos tan normalizado que en muchísimas ocasiones no nos damos ni cuenta. ¿Te has fijado? Cuando un niño nace, la ropa, el color de su habitación, las fiestas de pañales… son de color azul, y si es niña, son de color rosa. Y, aunque no elijamos esos colores, elegimos aquellos que consideramos de niño o niñas. ¿Ves? Empezamos, incluso desde antes que nazcan, a dirigir su propia identidad.

En este artículo, trataremos los conceptos de identidad social, siempre lo es, de los procesos y dinámicas psicosociales donde ésta se forma, cambia, modifica y se sostiene.

La teoría de la identidad social de Tajfel

La teoría de la identidad social de Tajfel engloba tres procesos de identificación y desidentificación social: la comparación, la categorización social y la identificación. Estos procesos hacen referencia a cómo percibimos a los demás y también a nosotros mismos. Esta categorización también implica un valor ideológico de control y valores de los grupos dominantes. Esta clasificación da poder al grupo dominante aunque también puede darse lo contrario, que los grupos no dominantes puedan unirse para reivindicar un cambio de identidad que la sociedad les impone. Es lo que ocurre con las asociaciones feministas, reivindican un lugar más justo e igualitario creando su propia identidad social. Un ejemplo es el Club de las Malasmadres. A través de este club se construye una identidad social a partir de la diferencia grupal entre mujeres-madres y hombre-padres. Las Malasmadres crean su propia identidad social a través de artículos, campañas: como la de #yonorenuncio o con la venta de artículos, una manera de crear identidad social, en forma de camiseta estampada, que categoriza a quien la lleva en el endogrupo manifestándose frente al exogrupo.

Para Tajfel los estereotipos son simples categorizaciones grupales que orientan la percepción de las personas, las cuales determinan y marcan el curso de su acción. Esta categorización social clasificada en estereotipos, conducen a prejuicios y discriminación de dicha categorización social. Esta clasificación social crea, generalmente, estereotipos negativos, aunque a veces no lo parezcan.

Por ejemplo, en este vídeo de CH Shorts ejemplifica muy bien lo que estamos comentando en este post. Los estereotipos varoniles que clasifican grupos sociales masculinos (endogrupo) pueden parecer, a priori, no discriminatorios pero relegan a los hombres a comportarse, sentir y mostrarse en la sociedad tal y como se supone que un hombre debe hacerlo. El protagonista del video se cuestiona el por qué de sus gustos y emociones (…) I am afraid of the appearance of feminity (…) (…) Anger is an emotion (…) getting excited about seeing a Pomeranian (…)” Siguiendo con este ejemplo, estos estereotipos producen que el comportamiento de un hombre esté supeditado a éstos y que los hombres que no entren dentro de esta imagen estereotipada sean discriminados (exogrupo); de hecho, en nuestro lenguaje coloquial hay muchas expresiones que crean con palabras esta discriminación: maricón, nenaza, flojeras, palomo cojo, calzonazos, poco hombre, cobarde, mariposón etc.

Interaccionismo simbólico de Mead

Según el interaccionismo simbólico de Mead, el self no existe sin el contexto, sin el intercambio de percepciones que se producen en las relaciones sociales. Así pues, esta consideración diferente de definir el self, incluye una serie de características que definen tales percepciones sociales:

El self es situacional, es el elemento situado en el contexto y depende de él.

El self es múltiple, ya que va adaptándose según en las situaciones en que se manifiesta.

Y el self también es emergente ya que no existe antes de las relaciones; surge de las situaciones sociales concretas.

Nos vamos definiendo de manera recíproca ya que responde en parte, a las respuestas que nos dan los demás sobre nosotros mismos y mismas. Aunque esa reciprocidad nos sirva como espejo, la identidad también responde a ser negociada, la ajustamos a nuestra forma de pensarnos y este hecho también repercute en la interacción con el otro.

Así pues el self es causa y resultado de la interacción social ya que siempre venimos de una interacción social o nos dirigimos a otra.

La perspectiva dramatúrgica de Goffman

Según Goffman una “situación enojosa” es un comportamiento inesperado donde se cuestiona la asunción de rol determinado. El establishment es el lugar donde se representa un rol determinado; por ejemplo, en una discoteca (establishment) los roles están tan marcados, que se espera que todos los integrantes representen un rol determinado.

Cuando el contexto, el establishment como lo llama Goffman, discrimina a alguien por considera que no sigue el rol que tiene preestablecido socialmente, provoca no poder institucionalizar ese rol concreto. La manera de reconducir estas situaciones en términos psicosociales, es la de la inclusión y no la integración, ya que la integración no deja a los individuos alejarse del rol que ya tienen preestablecido y ejercer el que ellos escogen para sí mismos, cambiando las actuaciones dentro de diferentes establishments.

Voy a parar de escribir aquí… me parece que por hoy ya puedo dejar de teclear. En un par de semanas, voy a contarte un poco sobre una nueva teoría de identidad que nace a partir de los cambios sociales que han surgido a partir de las nuevas tecnologías y que han aportado nuevas maneras de mantener relaciones y un amplio marco donde poder expresar diferentes identidades: Gergen, Butler y el nomadismo queer.

Espero que estos artículos te sean útiles para profundizar un poco más en tu identidad, en quién eres; y si eres padre y/o madre, para reflexionar y acompañar a tus hijes en el descubrimiento de su propia identidad.

Abrazo fuerte

Sonya

Bibliografía

PUJAL, Ll. Margot (2016) “La identidad (el self)” Barcelona: Ed. Oberta UOC Publishing

CH Shorts. CollegeHumor;  youtube.com (2018, 28 agosto) [vídeo en línea] “Crippling Levels of Manliness” https://www.youtube.com/watch?v=wogb2ctOfV4

 

 

 

 

 

 

 

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