¡Ayer hubo un terremoto de dimensiones bíblicas!
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Estábamos tranquilamente hablando cuando de repente todo empezó a temblar. Nos pusimos rápidamente debajo de la mesa y las cosas empezaron a caer. Estábamos muy asustadxs.
No podíamos hacer nada, tan solo esperar a que el terremoto pasara.
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Esta noche no hemos dormido bien. Tenemos miedo de que se vuelva a repetir:
· ¿Y si sucede de nuevo por la noche y no tenemos tiempo de reaccionar?
· ¿Podría pasar de nuevo?
· ¿Y cómo nos podemos proteger si vuelve a pasar?
· No podemos evitar otro terremoto, está fuera de nuestro control.
· ¿Qué pasará en un futuro? Podría haber otro terremoto.
· Yo me siento cansada y estresada. Con cualquier ruido me asusto pensando que viene de nuevo otro terremoto.
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¿Te imaginas que ahora mismo la tierra se moviera bajo tus y mis pies?
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Pues esto es lo que llevamos viviendo desde hace un año. Hace un año nos dijeron que nos confinaban para 2 semanas y estuvimos confinados tres meses.
Nos cambian cada dos por tres de medidas,restricciones, prohibiciones… nos hemos adaptado a una medida cuando de repente lo cambian de nuevo.
No hay un límite claro de tiempo para que podamos hacernos una idea de cuándo pasará este terremoto. Vamos a ciegas. Sin poder prepararnos, ni adaptarnos.
La pandemia es un TERREMOTO SILENCIOSO. Es como si todo el día, desde hace un año, estuviéramos viviendo un terremoto. Lo peor de este terremoto es que no lo vemos ni lo oímos. Nos acostumbramos y creemos que vivimos como siempre, en nuestra rutina, y no es así.
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Más compasión, más comprensión y empatía con nosotrxs mismxs y con los demás. Sobre todo con los más pequeños y jóvenes. La pandemia también los afecta a ellxs y aún son menos conscientes de todo lo que sienten. Pronto llegarán las notas del segundo trimestre. Por favor, tengamos en cuenta el TERREMOTO SILENCIOSO en el que están viviendo, en el que estamos TODOS y TODAS viviendo.

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