Desde el día 1 de Octubre que voy flipando a lo bestia.  

Ese domingo me fui a votar y cuando llegué a casa encendí la televisión para ver como les estaba yendo a ciudadanos como yo, que donde ven una urna votan.  

Desde mi punto de vista, votar es un privilegio.  Me parece una falta de gratitud no ejercer un derecho que tanto esfuerzo, sudor y vidas ha costado a muchas personas con anterioridad. 

Así pues donde hay una urna, Sonya va a votar.  ¡Y punto!

Cuando llegué a mi casa y encendí la televisión los ovarios se me cayeron al suelo.  ¡No me podía creer lo que estaba viendo!  

Adolescentes llorando y tiradas por el suelo.  Faldas y camisas arrancadas a mala hostia.  Abuelas con la cabeza abierta… no podía despegarme de la televisión.

Pero ese estado de sorpresa no se acabó aquí.  Durante el día pasé miedo la verdad.  Me sentí con la obligación de ir a apoyar a aquellos que quiero y aprecio.  Aquellos que estaban arriesgando su integridad física llevándose una hostia a manos de la policía.  Que un policía te pegue… escribir esto me parece el colmo de todos los colmos.  

Ese día sentí miedo, supongo que por esto también estoy viviendo todo esta situación con más intensidad.  Cuando vives algo y no te lo cuentan, tus sentimientos de apego y compromiso son mucho más intensos. 

Llámame ingenua pero te juro que pensé que cuando acabara esa mierda de día, por la noche, todas las personas que se pusieran delante de una cámara papel en mano condenaría taxativamente la violencia policial.  Sin excusas, sin excepción, sin amparase en nada.  

Pues no.

Cual es mi sorpresa que el primer hombre que sale hablando papeles en ristre no hace ni un puñetero comentario a las centenares de cabezas abiertas, brazos rotos y arrastramientos humillantes.  

Sentí como si me abofetearan con la mano MUY abierta.  Una mano de 20 dedos.  Me pregunté, ¿en qué país estoy viviendo?.  

¿Cómo vamos a solucionar los problemas de violencia que tenemos en nuestro país si nos amparamos en ella para solucionar los problemas que no sabemos arreglar?  

El bulling, la violencia de género, la homofobia, el racismo… ¿lo arreglamos a mamporros? 

Pues se ve que para algunos sí.  Tristemente sí.  Que las leyes se arreglan a golpe de porra y pelotas de goma cuando a algunos les interesa.  Que te echen de tu casa con tres niños pequeños tirándote de los pelos también está dentro de la ley.  Se ve que la constitución, tan aclamada estos días, no ampara a que todas las personas de nuestro país puedan vivir bajo un techo con dignidad.  Intuyo que la constitución tampoco habla de la sustracción, (robo por la cara), de dinero público y de muchas injusticias que vivimos cada día.  

He descubierto que soy una ignorante.

Esto no va de política señoras.  Esto va de valores.  De preguntarnos con qué valores queremos vivir.  En qué valores queremos educar a nuestros  hijos.

No se los demás, pero cuando mi hijo llega del cole y me cuenta que quería liarse a mamporros con una compañera por quitarle la pelota, no le aliento a hacerlo.  Así es como quiero y educo a mi hijo.  Los que no quieran hacerlo así lo respeto, y que me respeten cuando digo que quiero vivir alejada de la violencia y de las faltas de respeto.  Alejada de la obligación a pensar y ser como la mayoría.  Alejada de la intolerancia, la manipulación, la mentira y la represión. 

¡Ey! No estoy hablando de política.  Estoy hablando de valores.  

Cada uno puede tener la opción política que le de la real gana, ¿a caso importa?.  

Que defienda su opción con respeto, y punto.  No hace falta que la prodigue,  ¿para qué?.  No creo que aporte valor.  

¿Qué más da ser cristiano, judío o musulmán?  Con respeto y no violencia cada uno puede vivir y creer en lo que le salga de la peineta.

Estos días he estado reflexionando mucho sobre qué podía aprender de todo esto.  

De esta profunda reflexión ha nacido este vídeo.  En él te comparto lo que he aprendido yo de las mierdas que estamos viviendo estos días.  De mi flipe, indignación y preocupación constantes.  

Me gusta aprender y aprender de todo.  De esta situación no podía sacar menos y este vídeo explica lo que he aprendido yo y que puedo aplicar a mi marca.  Una marca que no solo dice y escribe en lo que cree, sino que pasa a la acción y lo demuestra.  Una reflexión construida con humor e ironía, la forma que tengo yo de ver el mundo.  

Espero que te sirva como reflexión, ayuda o que te sirva para algo.  Sino ya sabes: ¡pasa palabra! y a otra cosa mariposa.


Besos punks a tope de flipe, pero del malo.

 

En este blog escribir en femenino engloba a todo el mundo.  ¡Bienvenidas personas! 😀

 

 

 

 

 

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